MEXICO
-y Don Quijote preguntó a Sancho que le había movido a llamarle El Caballero de la Triste Figura, más entonces que nunca.
Yo se lo diré-respondió Sancho- porque lo he estado mirando un rato a la luz de aquella hacha que lleva aquel malandante, y verdaderamente tiene vuestra merced la más mala figura, de poco acá, que jamás he visto; y débelo de haber causado, o ya el cansancio de éste combate, o ya la falta de muelas y dientes.
No es eso-respondió Don Quijote-, sino que el sabio a cuyo cargo debe estar el escribir la historia de mis hazañas le habrá parecido que será bien que yo tome algún nombre apelativo.
Y así, digo que el sabio ya dicho te habrá puesto en la lengua y en el pensamiento ahora que me llamases el Caballero de la Triste Figura, como pienso llamarme desde hoy en adelante, y para que mejor me cuadre tal nombre, determino de hacer pintar cuando haya lugar, en mi escudo una triste figura.
-No hay para que gastar tiempo ni dinero en hacer esa figura-dijo Sancho-; sino lo que ha de hacer es que vuestra merced descubra la suya y dé rostro a los que le miraren; que sin más ni más, señor (y esto sea dicho en burlas), que le hace tan mala cara la hambre y la falta de las muelas, que, ya tengo dicho, se podrá muy bien excusar la triste pintura.
-y Don Quijote preguntó a Sancho que le había movido a llamarle El Caballero de la Triste Figura, más entonces que nunca.
Yo se lo diré-respondió Sancho- porque lo he estado mirando un rato a la luz de aquella hacha que lleva aquel malandante, y verdaderamente tiene vuestra merced la más mala figura, de poco acá, que jamás he visto; y débelo de haber causado, o ya el cansancio de éste combate, o ya la falta de muelas y dientes.
No es eso-respondió Don Quijote-, sino que el sabio a cuyo cargo debe estar el escribir la historia de mis hazañas le habrá parecido que será bien que yo tome algún nombre apelativo.
Y así, digo que el sabio ya dicho te habrá puesto en la lengua y en el pensamiento ahora que me llamases el Caballero de la Triste Figura, como pienso llamarme desde hoy en adelante, y para que mejor me cuadre tal nombre, determino de hacer pintar cuando haya lugar, en mi escudo una triste figura.
-No hay para que gastar tiempo ni dinero en hacer esa figura-dijo Sancho-; sino lo que ha de hacer es que vuestra merced descubra la suya y dé rostro a los que le miraren; que sin más ni más, señor (y esto sea dicho en burlas), que le hace tan mala cara la hambre y la falta de las muelas, que, ya tengo dicho, se podrá muy bien excusar la triste pintura.


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