No sólo la poesía toca el alma...




“He vivido con harta pena este momento. Con mucha impotencia. El costo social, histórico ha sido demasiado alto. Yo prefiero no hacer bulla, pero en abril de este año me allanaron mi casa, se llevaron valiosa información que nos había costado años recopilar para el Museo. La historia del Pueblo Mapuche es oral, y habíamos logrado que muchos viejos nos dieran su testimonio, rescatando la historia no contada. Y todo se lo llevaron.

Venían en busca de mi yerno, a quien desde abril está encarcelado, lo acusan de participar en tomas y no tienen una prueba para ello, por eso aún está en prisión preventiva. Mi hija, cuando esto sucedió, tenía seis meses de embarazo y la botaron en el operativo. Pese al golpe, tuvo a mi nieto sano.

Yo esperaría que se abriera el corazón de mapuches y no mapuches que nos llevara a un diálogo horizontal, en donde todos podamos participar, con nuestros quehaceres y oficios. Debemos pensar en nuestros hijos y nietos. Mi esperanza mayúscula es que Chile sea un país más respetuoso, más multicultural.

Nosotras las mujeres mapuches buscamos reivindicar nuestro valor, somos discriminadas mucho más que otras mujeres. Somos negadas y autonegadas. Vemos que nuestros hijos hoy no tienen ninguna posibilidad de estar en el territorio, de aportar al desarrollo de la misma comunidad, de valorar lo que somos y hemos sido. Yo quisiera más respeto, que acepten que esta historia la hemos escrito también nosotros, a través de la unión y del sufrimiento de tantas mujeres”.

Es la triste realidad de mis hermanos del sur en la Araucanía.-

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