
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.
Él se nfrascó tanto en su lectura,que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro de manera, que vino a perder el juicio.
Limpias, pues, sus armas, hecho de morrión celada, puesto nombre a su rocín (Rocinante) y confirmándose a sí mismo (Don Quijote de la Mancha) se dió a entender que no le faltaba otra cosa sino buscar una dama de quien enamorarse; porque el caballero andante sin amores era árbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma.

gran Don Quijote,... su vida fue a su idea ... sus ideas fueron su vida ..
ResponderEliminarbesos y abrazos amiga